El Burnout y el elemento Tierra

Una reflexión íntima sobre el burnout como terremoto interior: cuando la Tierra que nos sostiene se quiebra y nos obliga a descender al fuego transformador de nuestro núcleo. Un viaje de caída, conciencia y renacimiento.

BURNOUTTRANSFORMACIÓN

1/23/20262 min read

woman walking on pathway
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El Burnout y el elemento Tierra

Lo que estoy viviendo tiene mucho que ver con el elemento Tierra. Con esa tierra que pisamos, que nos sostiene, sobre la que caminamos, y que la esperamos firme, estable y segura. Pero que es, ante todo, superficie.

Debajo de ella, hay unas grandes placas que encajan como un puzle: se mueven lentamente, con elegancia, en un vaivén melódico que armoniza nuestra vida. Esas placas son nuestros cimientos, nuestros valores, los pilares que sustentan nuestra vida.

Cuando vivimos demasiado en la superficie, en la aburrida y monótona rutina cotidiana, nos alejamos del latido profundo y caluros de nuestro núcleo. Entonces, las placas chocan bruscamente, crujen hasta rajarse, formando un terremoto que nos quiebra por dentro, sintiéndolo como si te desgarraran el alma.

Vivimos demasiado en la superficie: corremos, hacemos, producimos, y no tenemos tiempo para ir hacia nuestro interior, habitar nuestro centro. Hasta que un día la tierra tiembla. Y cuando tiembla de verdad, no avisa.

El burnout, para mí, ha sido ese terremoto. Un choque tan fuerte entre mis sedimentos internos que ha abierto una grieta por la que he caído a lo más profundo de mi pozo interno. Un lugar oscuro, al que raras veces vamos, porque da mucho miedo. En realidad, solo lo visitamos cuando por buen karma la vida nos arrastra hacía ahí. Y sí, digo buen Karma, porque en ese lugar oscuro es donde está nuestro núcleo. El elemento Fuego. Ahí donde más quema, pero que esas brasas son la llama que nos permite transformarnos y transmutarnos en una mejor versión de nosotros mismos. Ese fuego que es luz y es sabiduría, y que, a pesar de que quema, el dolor bien transmutado se transforma en una elevación de conciencia que nos acerca a nuestra verdadera identidad, forzándonos a ser más íntegros y coherentes con lo que de verdad es real: nuestro fuego interno.

Ahí, en ese fuego interno, están nuestros ideales, nuestros sueños más elevados del alma, aquello por lo que vale la pena vivir, y morir.

Caer duele. Caer asusta. Pero también transmuta.

Es una imagen que han usado muchas mitologías a lo largo de la historia: descender al inframundo, bajar al Hades, enfrentarse al Minotauro, salir de la caverna...

Ese camino “arduo y escarpado”, como diría Platón, puede recorrerse desde el darse cuenta de que uno está encadenado, elegir sacarse las cadenas y salir voluntariamente de la caverna. En mi caso, fue el dolor quien me empujó, ese dolor que, como enseñó Buda, es camino de conciencia.

Está en nuestras manos elegir cómo y cuándo caminarlo. Lo que no hay duda es que, tarde o temprano, todos pasaremos por esas noches oscuras del alma.

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